Todo aquello que puede resultar imprescindible para favorecer el aprendizaje del alumnado con discapacidad intelectual va a ser positivo también para el aprendizaje del resto de sus compañeros. Aprovechemos las ventajas que nos ofrece la educación inclusiva.

Para propiciar la inclusión en el aula para todos los alumnos, debemos tener en cuenta principalmente cuales son las barreras a la participación, y poner el foco en el centro educativo y en las propuestas didácticas que ofrecemos al alumnado, y no en el alumno exclusivamente.

Es conveniente que el docente antes de proponer una actividad de aprendizaje tenga en cuenta lo siguiente:

  • Barreras a la participación: Sea consciente de los obstáculos que cada una de las formas de aprender de nuestro alumnado puede encontrar en la actividad seleccionada para el aula.
  • Estilos de aprendizaje: Conozca las necesidades educativas de todos y cada uno de sus alumnos y sus formas singulares de aprender.

Barreras para la participación:

Antes de realizar una programación de aula debemos tener en cuenta las barreras para la participación de todos los alumnos.

  • Barreras físicas: actividades y ejercicios que suponen una ejecución motora que no puede ser salvada por alumnos con problemas psicomotores.
  • Barreras sensoriales: presentación de la materia por medio de una única modalidad sensorial: auditiva, visual, táctil…
  • Barreras Cognitivas: la información presentada sin ayudas conceptuales, mediadores, organizadores, mapas mentales, lectura fácil, puede ser confusa y difícil de entender.
  • Barreras Estructurales: la falta de adecuación de un espacio físico: ruidos, luces, orden, rutinas… pueden hacer que algunos alumnos no puedn concentrarse.
  • Barreras de Comunicación: la comunicación oral, escrita, gestual, táctil, pictográfica, signada… si se presenta de forma única puede excluir a algún alumno.
  • Barreras Curriculares: La presentación de los contenidos siguiendo un único nivel curricular no da respuesta a todos los alumnos.

Características y proceso de aprendizaje 

Aunque entendemos que debe priorizarse el ofrecer en el aula aquellas estrategias que permitan aprender a todo el alumnado juntos, creemos que es importante tener en cuenta algunos aspectos generales de las personas con síndrome de Down que van a favorecer su aprendizaje.

El tiempo de respuesta tiende a ser más largo. Tiene que ver con el procesamiento de la información, con la toma de decisiones en el momento de actuar y también con la personalidad de cada uno. Puede influir en el nivel de autoestima, seguridad personal y el auto-concepto. Habrá que respetar sus tiempos de respuesta.

Es conveniente trabajar siempre desde lo concreto a lo abstracto, desde los ejercicios prácticos a las conclusiones teóricas, desde lo manipulativo a lo conceptual.

La recepción de la información por el canal visualmotor facilita que procesen la información adecuadamente. Obtienen mejores resultados cuando se les presenta la actividad visualmente y cuando la respuesta se puede expresar de manera manual, señalando o seleccionando. Es necesario tener en cuenta su buena capacidad perceptiva y memoria visual y reforzar este canal más que el auditivo. Se debe incrementar el uso de los recursos visuales y reducir las largas exposiciones orales.

Al ser más costosos los aprendizajes, para alcanzar el mismo grado de conocimiento requieren de mayor número de ejemplos, de más ejercicios, de más práctica, de más ensayos y repeticiones que los demás niños. Que sea repetitivo no quiere decir que hagamos lo mismo y de la misma manera todo el tiempo, ya que perderá el interés por el aprendizaje. Se trata de practicar el aprendizaje para afianzarlo.

Es esencial no dar por supuesto nada, ni lo que saben ni lo que desconocen. Puede darse una gran desproporción entre algunos de los conocimientos que poseen y otros, incluso más sencillos, que no dominan. Lo que saben han de poder demostrarlo y que dominen una habilidad en una determinada situación no puede llevarnos a inferir que serán capaces de realizarla en otras circunstancias distintas. De ahí que sea preciso tener prevista la generalización de los aprendizajes.

Necesitan que se les enseñen cosas que otros aprenden espontáneamente.

Se debe favorecer el aprendizaje autónomo, evitando la permanente dependencia del maestro o de los compañeros. Se deben utilizar estrategias de autoaprendizaje que les permita trabajar de forma autónoma en el aula. El niño o niña con síndrome de Down desde la atención temprana está acostumbrado a la presencia de profesionales de la educación. En el aula les cuesta prescindir de esa dependencia, por ello se hará de manera progresiva.

Necesitan que se les evalúe en función de sus capacidades reales y de sus niveles de aprendizaje individuales. La evaluación también deberá ir adaptada a sus necesidades.

Es conveniente planificar un currículo accesible, que no se focaliza tanto en la reducción de contenidos como en adoptar unos procedimientos educativos adecuados. Se puede trabajar sobre los objetivos mínimos, de acuerdo con las necesidades educativas del alumno con síndrome de Down. Los aprendizajes deben ser eminentemente funcionales y útiles para desenvolverse en la vida cotidiana. En el aprendizaje debemos tener en cuenta la transferencia y la generalización de lo que aprenden.

Es conveniente descomponer los contenidos en pasos intermedios. El profesorado debe desmenuzar la información y los contenidos.

La comunicación

Hay una gran variabilidad respecto a la adquisición y desarrollo del lenguaje en el niño o niña con síndrome de Down; de forma general sigue el proceso considerado dentro de la norma, pero de forma específica se observa un ritmo más lento y una adquisición incompleta.

Aunque presenta dificultades a nivel foneticofonológico, el alumno con síndrome de Down comprende mucho más de lo que es capaz de comunicar. Por tanto, el aprendizaje es posible sin que se haya adquirido el lenguaje.

Nos encontrarnos con niños que están desmotivados para explicar los hechos o los acontecimientos, frente las dificultades que tienen para expresarse y las dificultades de los otros por entenderles. A veces se hacen preguntas muy directas o se les corrige mientras hablan, o se habla por ellos o se les termina la palabra o la frase… Es por ello que debemos saber esperar y darles su tiempo y buscar estrategias para que tenga intención comunicativa.

Casi todo el alumnado con síndrome de Down puede llegar a leer de forma comprensiva, siendo recomendable el inicio temprano de este aprendizaje (4-5 años). Necesitan que se les introduzca en la lectura lo más pronto posible y utilizando programas adaptados a sus peculiaridades (ejemplo: métodos visuales). No hay que esperar a que aprendan a hablar para introducir la lectura.

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