Contextos discapacitantes. Únete al reto de eliminar barreras

En este artículo, la asesora de educación y colaboradora para la atención a la diversidad del Colegio Sierra Blanca, Ana Belén Rodríguez Plaza, expone su experiencia a la hora de trabajar en un modelo de enseñanza inclusivo. 

Contextos discapacitantes. Únete al reto de eliminar barreras

Cuando comenzamos a caminar  hacia la inclusión ya no nos fijamos en lo que nuestros alumnos  no saben hacer, decir o realizar. Frases  como “no es capaz”,  se derrumban para dar lugar a un cambio de mirada que nos permite ver capacidades donde otros ven limitaciones y de eliminar barreras que impiden la presencia, el aprendizaje y los logros de todos los alumnos. Cuando un alumno o una alumna no aprende, ¿aprendería si cambiamos algo en el aula o en el centro? La respuesta la hemos de buscar en la interacción del alumnado con el contexto escolar.

Siempre que nace ese cambio de mirada, se inicia un maravilloso proceso de transformación. Se crean espacios de reflexión, de mejora, de trabajo en equipo, de eliminar barreras y construir una escuela donde todos nos sentimos acogidos, valorados, donde siento que pertenezco.

El modelo social en el que se mueve la educación inclusiva habla de eliminar barreras para crear contextos acogedores y seguros para todo el alumnado, donde a través de nuestras cajas de vida con imágenes conocemos a nuestros compañeros: su familia, sus deseos, sus aficiones, sus intereses,  motivaciones…. Cuanto mejor conozcas a tus alumnos, más fácil será que les comprendas, empatices con ellos y puedas despertar su interés  y potenciar su aprendizaje.

Si seguimos eliminado barreras,  no podemos olvidarnos de la motivación como elemento esencial en el aprendizaje.  Aprender empieza por una curiosidad, por un “querer saber “, ¿por qué no preguntar  a nuestros alumnos que le interesa aprender  sobre el tema que van a trabajar en clase? El panel de la pregunta estrella.

Cuando los alumnos tienen curiosidad es más fácil que se interesen por  un tema y aprendan. La curiosidad es un catalizador para el aprendizaje que, en la mayoría de las ocasiones, se materializa por medio de preguntas. En este sentido, el uso de metodologías activas, en las que los alumnos son los protagonistas, suponen un paso importante para que los alumnos  puedan buscar respuestas a sus propias preguntas y ser protagonista de  su proceso de enseñanza.

Actualmente, el sistema educativo prepara a su alumnado tan solo para memorizar contenidos, se pueden dominar muchas teorías y conceptos, pero la cantidad de datos acumulados no es sinónimo de éxito en el proceso de aprendizaje.

Si el  aprendizaje que no se destina a dar la solución a un problema determinado, es decir, que no se aplica, es un saber inservible. Con la pasarela de aplicación llevamos el aprendizaje a nuestro día a día, a nuestra casa, con nuestros amigos…ya no se trata de impartir conocimientos para que estos sean replicados, sino de poner en práctica lo  que hemos aprendido.  No podemos olvidar que estar informado es una cosa e interpretar la información y saber usarla en la práctica, es otra muy distinta.

Para construir una escuela inclusiva, se necesita de una buena formación del profesorado, pero no podemos olvidar la faceta creativa del docente como elemento indispensable para ir buscando soluciones ante nuevos retos y recurrir al ingenio para emprender nuevas situaciones. Si queremos resultados diferentes simplemente  tendremos que hacer las cosas de forma distinta. La mejor forma de desarrollar ideas nuevas es crear comunidades que fomenten la creatividad social para resolver problemas.

¿Te unes a este reto?

 

 

 

 

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