La Educación Inclusiva en el IESO Pinares de Pedraja

Desde DOWN ESPAÑA, queremos compartir esta reflexión de Juan Fontanillas, Jefe del Departamento de Orientación y Orientador del IESO Pinares de Pedrajas (Pedrajas de San Esteban, Valladolid).  En ella, el pedagogo explica cómo han implementado en este centro educativo vallisoletano una educación inclusiva de calidad.

La Educación Inclusiva en el IESO Pinares de Pedraja

El proceso de cambio hacia una modalidad más inclusiva comenzó hace 4 cursos académicos en la que tuvimos la suerte de coincidir un grupo de profesores con ideales inclusivos que logramos trasladar al resto.

No es una tarea sencilla, porque en la actualidad, nos hemos acostumbrado a un sistema educativo que busca más el tratamiento clínico del problema del alumno que la inclusión social del alumno. Así encontramos infinidad de centros en los que el alumnado con graves problemas es directamente excluido, con la finalidad de ayudarle a superar ese grave problema, pero nuestra idea iba en otro sentido: ¿Y sí dejamos que todo el alumnado aprenda junto y por igual?¿Y sí únicamente sacamos del aula lo mínimo al alumnado con graves dificultades?

Ante estas dudas, comenzamos a trazar un plan de mejora para lograr llevar a cabo la educación inclusiva de todo el alumnado, para ello, nos propusimos un reto, lograr incluir al alumnado más excluido y apartado como era el alumnado con discapacidad y que se trabajara y aprendiera buscando incluir, para lo cual comenzamos un proyecto que denominamos “Somos una piña” que consiste en trabajar y reflexionar desde 4 líneas de actuación: Educación Inclusiva, Solidaridad, el Huerto y cuidado del medio ambiente, y trabajar con y para el pueblo de Pedrajas de San Esteban.

Hace cuatro cursos, rompimos la segregación del aula de apoyo para trabajar dentro de las aulas y únicamente se trabajaba fuera de las aulas aquellos aspectos del aprendizaje que no podíamos trabajar dentro del Centro Educativo y que afectan a la autonomía personal y su incorporación a la vida adulta, como puede ser comprar el pan y otras cosas, guiarnos por el pueblo, etc. En la que desde el Departamento de Orientación se estructuraba una sesión para trabajar estos aspectos con la complicidad de los ciudadanos del pueblo.

Así, sin darnos cuenta comenzó a observarse muchos puntos de mejora que nos hicieron creer que caminábamos en el camino positivo. El alumnado aprendía dentro del mismo aula y les permitía superar infinidad de barreras de aprendizaje y fomentar la inclusión social de todo el alumnado, así observábamos atónitos cómo el aprendizaje entre iguales era una premisa en el centro y superando el concepto de integración por el de inclusión.

Durante estos cuatro años, mucha gente nos ha preguntado por la metodología que utilizamos, la realidad es que cada profesor utiliza su metodología, no hay una única, sino infinitas que se deben aplicar en los infinitos momentos de aprendizaje de nuestro alumnado. Lo prioritario es comprender que todo el alumnado tiene derecho a la educación y a conocer tanto las dificultades de todas las personas como las oportunidades de cada una de ellas.

Haciendo un repaso a cada uno de estos cuatro cursos;

Durante el curso 2016-17 reflexionamos sobre la educación inclusiva y el acoso escolar. A pesar de que las familias, el alumnado y el profesorado teníamos nuestras dudas ante estos cambios, tuvimos la fuerza y la fe para realizar las modificaciones que nos permitieron estar hoy aquí y cumplir con el derecho a la educación inclusiva rompiendo con el modelo de educación especial actual para introducir un modelo de educación especial inclusiva. En primer lugar trazamos un plan para el tratamiento inclusivo de la diversidad, incluimos los apoyos de PT dentro de las aulas ordinarias para evitar la segregación y aceptar las diferencias, posteriormente para mejorar la convivencia, elaboramos un protocolo sancionador que incluía a todo el alumnado basándose en tarjetas amarillas y rojas y llevando una reflexión sobre las conductas en los primeros 15 minutos de la tutoría con todo el grupo, en especial en temas de acoso escolar. Todo ello, nos llevó a una mejora global de la convivencia (pasando de una media de unos 100 partes por trimestre al modelo actual en el que tenemos 10 partes por trimestre). También se comenzó a trabajar un programa de aprendizaje servicio que consistía en utilizar 60 minutos del tiempo libre del alumnado para trabajar en la residencia de ancianos en actividades intergeneracionales y patrullas medioambientales de limpieza de lugares públicos del pueblo.

El 2017-18, nos permitió reforzar nuestra creencia en la educación inclusiva dentro del aula, superando las diferencias, adaptándonos a las necesidades de todo el alumnado, creando un diseño universal de aprendizaje y permitiéndonos observar cómo la inclusión permite un aprendizaje de unos valores de igualdad a pesar de las diferencias en todo el alumnado, teniendo su culmen en la emotiva carta que escribió una alumna del Instituto a un compañero con Síndrome de Down, en la que destacaba su tristeza cada vez que faltaba a clases porque desde que compartió clase y pupitre con él, fue para ella un constante aprendizaje de los valores inclusivos.

En el 2018-19, decidimos abordar los recreos porque era uno de los lugares donde no existía una inclusión real y efectiva, por ejemplo, el campo central era ocupado por el alumnado que jugaba bien al futbol, quedando el resto apartado. Para trabajarlo, tuvimos todos que ceder nuestros espacios y buscar más incluir que excluir, debiendo abandonar nuestras zonas de confort y enfrentarnos a un debate abierto de toda la comunidad educativa y parte de la localidad de Pedrajas de San Esteban. Actualmente de esa reflexión ha surgido la propuesta formal que se está aplicando este curso sobre recreos inclusivos en el que se incluyen torneos de fútbol y baloncesto con medidas de acción positiva que fomenten la participación del alumnado que antes no participaba, también habrá torneos de juegos tradicionales con ayuda de la Asociación de Juegos Tradicionales de Pedrajas, del Ayuntamiento de Pedrajas y esperemos contar con el apoyo de la Diputación Provincial de Valladolid, la OCAYUELA INCLUSIVA de género que han realizado el alumnado de 3º de la ESO en el que unen la clásica rayuela con la oca, esperamos crear zonas de bailes, zumba, ajedrez y juegos de cartas del gusto del alumnado, todo dinamizado por el alumnado, con el fin de conseguir que todos y todas puedan participar y aprendan habilidades de ocio y tiempo libre ajustadas a sus gustos. Este formato de recreo, nos ha permitido ver jugar al fútbol a compañeros con grandes discapacidades junto al resto, algo que anteriormente era incomprensible.

En el curso actual y con un claustro renovado, nos estamos aventurando en otros muchos proyectos que fomenten la educación inclusiva a través de infinidad de microproyectos, entre ellos cabe destacar la materia de Libre Configuración Autonómica de Educación Emocional, Social y Creativa para el alumnado de 1º de la ESO, la puesta en marcha de los recreos inclusivos y la continuidad de proyectos que se han realizado otros cursos.

La principal dificultad encontrada ha sido la burocracia administrativa y la rigidez de la Ley, para llevar a cabo un modelo inclusivo se necesita que nuestro tiempo lo dediquemos a enseñar y a coordinarnos entre nosotros. Para eso necesitamos confianza de nuestros superiores en nuestra labor, pero la triste realidad es que apenas tenemos horas para podernos coordinar porque la prioridad son las lectivas, tampoco se reduce la burocracia, solicitando que cada cosa debe de estar escrito en algún documento, actas, adaptaciones curriculares significativas, … Esto nos obliga a dedicar infinidad de tiempo para introducir las modificaciones que necesitamos en Educación Inclusiva diariamente. Y por último, la rigidez del sistema. Una modalidad inclusiva es susceptible de cambios cada día, adaptándonos a las necesidades del alumnado. En un modelo rígido, con horarios de trabajo inflexibles, nos es casi imposible poder llevar a cabo una modalidad de este tipo.

Qué soluciones encontramos, la confianza en nuestra labor docente, nos resulta un poco extraño el que si tanto el alumnado como las familias, como el propio pueblo confía plenamente en nuestra labor, consideramos que la responsabilidad de la inclusión educativa no puede provenir únicamente del centro y desde el ámbito político se debería de legislar de manera más inclusiva, permitiendo una mayor autonomía a los centros educativos y una mayor flexibilidad organizativa, porque cada alumno es un mundo completamente diferente al que hay que ajustarse dependiendo de sus necesidades.

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